Nov 13

A dos millas por hora de diferencia

Joseito** siempre fue el tira piedras del barrio. Desde niño siempre se caracterizó por el don que le había dado la naturaleza en convertir esa materia geológica inanimada que encontramos en cualquier lugar del planeta en potenciales proyectiles. Empíricamente fue transformando su arte y podíamos decir que se convirtió en un buen especialista en balística (masa, tiempo de vuelo, trayectoria parabólica) y señores………………., donde Joseito ponía el ojo………..ponía la piedra.

He tenido el privilegio de crecer junto a Joseito y formar parte de su círculo de amigos. Hicimos muchas travesuras juntos, jugamos a la pelota en el barrio (en la cual nunca he sido muy bueno) y hasta hicimos montones de excursiones, exploración de montañas, y hasta pasamos las de Caín un día tempestuoso en una playa con una mala armada casa de campaña (si es que al objeto que llevamos se le podía llamar así).

Jugando a la pelota en el barrio, Joseito era uno de los mejores, y todo el mundo quería estar en su equipo, pues siempre fue líder de naturaleza. La posición que mas le gustaba jugar era la del Pitcher y señores……………….., cuando ya teníamos 17 años por ahí, Joseito tenia una velocidad y un control, que era difícil batearle, ya para ese entonces, yo me había dado cuenta que el nivel había subido en el barrio y mi aporte a los juegos y el apoyo a mis compañeros era totalmente filosófico. Se hicieron hasta torneos Inter-Cuadras, se compitieron hasta con los más desafiantes barrios en la zona del Distrito José Martí, y todo el mundo estaba de acuerdo que Joseito era un talento perdido, que debía haber estado en otro lugar. Joseito solo se dedicó a estudiar, poder sacar su Pre-Universitario, y contribuir con la sociedad como su humilde familia siempre le había inculcado.

Pero años mas tarde la oportunidad llegó. En Santiago de Cuba se hicieron unos “casting” para llamarlo de alguna forma, en la que se buscaban talentos para suplir o ingresar en el equipo de Baseball de la provincia, buscando potenciales pitchers, situación que se hacia necesaria y a la que fueron como Joseito montones de muchachos con sus ilusiones.

Curva de 86 mph (yo no soy un gran entendido en la pelota pero no lo veo tan mal), recta de 89 mph, Joseito no lograba subir dos millas mas, que era el requerimiento físico que pedían. Pero si el siempre fue un tira piedras!!!!!!!, no tenia formación sistemática!!!!!!!!, no tenia la técnica de pitcheo!!!!!!!!, no tenia entrenamiento!!!!!!!!!, y aun así logro llegar a las 89 mph por dios!!!!!!!!!!.Tienes que tirar mas de 90 millas!!!!!, le exigieron .Estuvo a dos millas por hora de diferencia!!!!!!!!!. No aprobó……………………Realmente no se que era lo que estaban buscando y me imagino que el tampoco.

Una noche en que ya por la misma fuerza que la vida te hace no ver a menudo a tus amigos de infancia, una fuerza parecida a la antes descrita y se llama “azar “fue la que me hizo toparme a Joseito que venia del trabajo y me contó esta historia en detalles pues ya había conocido por difusión barrial el tema central de la historia.

Yo le pregunté sobre su opinión, y que sentía después de todo esto, aparte de expresarle mi siempre eterna admiración deportiva desde pequeño hacia el. El solo contestó:

-Allá ellos…………………………….

Creo que en esas dos palabras se resume lo que el ser interno siente y que el lenguaje trata de camuflar, me hubiese gustado que me hubiese dado otra respuesta pero no fue así, y es que creo que a nuestro equipo le hubiesen hecho falta atletas como Joseito, y a mi me hubiese gustado que vistiera los colores de esas avispas que están obligadas por historia y por su pueblo a tratar de que en ese Guillermon Moncada pueda exhibirse de nuevo esa estatua de cartón con forma de “Aplanadora”.

A menos que esta historia sea mentira y no lo creo, pues Joseito no es de los mentirosos, las cosas se las expongo a Uds. así mismo como el me las contó a mi.

Actualmente Joseito es Licenciado en Cultura Física ,la cual está ejerciendo dignamente, y esta como todos los cubanos………..

Luchando…………………………….

 

**Nombre ficticio utilizado en este articulo para proteger la identidad del personaje real.

 

 

Lic. Richard Matos Rodriguez

E-mail: rmatos@stgolub.cubalub.cupet.cu

4 comentarios

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    • sary on 13 noviembre, 2014 at 5:31 pm
    • Responder

    Waooooooooo triste la verdad… y me que2 ahora solo pensan2 en tantos Joseitos y Joseitas….uffffffff

    • Yitsy on 22 abril, 2015 at 1:17 am
    • Responder

    Hola, si que es triste, bien que pudieron darle la oportunidad que seguro el tanto esperaba, pero como dijo el, “alla ellos……..” y es verdad ellos se lo perdieron, saludos para ti Richie muy linda tu historia.

    • Sir Vic McCartney on 28 mayo, 2015 at 4:31 pm
    • Responder

    Hermano:
    Aunque conozco a muchos de tu barrio no me imagino quien pueda ser Joseito, déjame apuntar que me encantaría conocerlo en uno de esos esporádicos viajes interestelares que hago de vez en cuando a tu casa real-maravillosa.
    Ahora, el “Jose” no era solo bueno tirando rectas de 88 y curvas de 86. En realidad llegó a las 90 millas, solo que, como sucede casi siempre en este interminable e irónicamente dulce ciclo de la historia universal, los preceptores eternos de la razón fueron lo necesariamente miopes para no notar el talento. “Allá ellos…” esas son justamente las dos millas que le faltaron al “Jose” para ponchar a los acéfalos que le juzgaron.
    PD: Te pido la oportunidad de que me dejes colgar un artículo en estos días referido al tema que tocaste tangencialmente en esta entrada: las avispas y la gloria beisbolera de nuestro Santiago

    1. Por supuesto…………………hermano, como no dejarte hacer eso, ademas, los deportes son temas en los que Alquimia adolece, y no Alquimia, creo que la responsabilidad es totalemnte de su autor

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