Ene 21

Los Caballeros de la Noche

FaroEstoy seguro que todos conocen sobre estos majestuosos “Caballeros de la noche”, esos elegantes “Centinelas” que su misión no es mas que la guía nocturna y visual de los barcos que se dirigen hacia un puerto, o marcando donde esta la tierra firme para que los barcos puedan guiarse hacia su objetivo.

Este articulo trata sobre Los faros y es una protesta ante las nuevos aires que baten en la actualidad al clasificarlos como “obsoletos” , alegando que con las nuevas tecnologías de GPS, ya no son funcionales.

 

UN POCO DE HISTORIA (Tomado de Wikipedia 2014)

Un faro es una torre de señalización luminosa situada cerca de la costa o junto a ella, aunque en algunas ocasiones se encuentra situado dentro del mar a cierta distancia de la costa. Los faros se ubican en los lugares donde transcurren las rutas de navegación de los barcos, y disponen en su parte superior de una lámpara potente, cuya luz se utiliza como guía.

 

Lentes de Fresnel

Lentes de Fresnel

La lámpara dispone de lentes de Fresnel cuyo número, ancho, color y separación varía según cada faro. Cuando en la oscuridad el faro se encuentra en funcionamiento, la lámpara emite haces de luz a través de las lentes, que giran en 360 grados.

Desde el mar los barcos no sólo ven la luz del faro, que les advierte de la proximidad de la costa, sino que también lo identifican por los intervalos y los colores de los haces de luz, de forma que pueden reconocer frente a qué punto de la costa se encuentran. Algunos faros también están equipados con sirenas, para emitir sonidos en días de niebla densa, cuando el haz luminoso no es efectivo.

Los modernos sistemas de navegación por satélite, como el GPS, han quitado importancia a los faros aunque siguen siendo de utilidad (seguridad) para la navegación nocturna ya que permite la verificación del posicionamiento en la carta de navegación.

En aguas restringidas como por ejemplo los canales de acceso, se sigue navegando por referencia a boyas y luces de tierra como enfilaciones dado que no es relevante la posición geográfica tanto como la posición relativa a los peligros circundantes.

La historia del faro como elemento de seguridad marítima ha estado siempre ligada a la navegación humana desde la Antigüedad, para señalar donde se encontraba la tierra. En la entrada de los puertos construidos por los romanos solía haber altas torres que servían de faro a imitación del célebre de Alejandría erigido por Ptolomeo II y el cual, recordando las piras de apoteosis, estaba formado por pirámides truncadas puestas en disminución una sobre otras.

Es muy probable que los faros existieran antes de las épocas romanas y griegas, y que los fenicios y los cartaginenses encendían hogueras en lo alto de las torres de vigía que levantaban en puntos destacados de las costas. De los faros construidos por los romanos quedan pocos vestigios, si bien algunos todavía conservan su aspecto original, como el faro poligonal del Castillo de Dover, en Inglaterra. La torre de Hércules de La Coruña, si bien fue reformada y revestida en el siglo XVIII, ha conservado la forma cuadrada de su torre original.

Durante la Edad Media y la Edad Moderna, los faros no fueron objeto de ningún perfeccionamiento salvo en su decorado que a veces fue notable. En el siglo XVII los faros no eran todavía más que torreones con una plataforma superior en la que se encendían hogueras de madera de carbón, alquitrán o brea que ardían en tederos. Ya algunos faros disponían en lo alto de su torre de una linterna en la que se colocaban hermosas lámparas de aceite o sistemas con mechas introducidas en sebo, siendo ambos sistemas muy extendidos en España.

Las costas de la antigua Al-Andalus aún conservan torreones de vigía medieval y renacentista a lo largo de sus costas. El Plan de Señales Marítimas de 1985/1989 empezó a recuperar por primera vez este patrimonio histórico, adaptando algunas atalayas a las exigencias de los faros modernos y rehabilitando su estructura original; como el torreón troncocónico del faro de Camarinal en Zahara de los Atunes o la torre cuadrada del faro de Roche, en Conil de la Frontera, ambos en (Cádiz). Entre los faros más antiguos de España, cabe señalar también el faro de Portopí, en la entrada del antiguo puerto de Palma de Mallorca. Se tiene constancia documental de su existencia desde el siglo XIV, y en documentos del siglo XV su torre es descrita como una torre de planta circular y provista de una linterna.

Fuera de España, los faros de la Edad Moderna que han llegado hasta nuestros días muestran arquitecturas de las más dispares, acorde con el contexto histórico de cada país. El faro de Cordouan (Francia), en su versión original de principios de siglo XVII, era un edificio compuesto de varias plantas superpuestas y profusamente decoradas, cuya sección disminuía según se subía. Disponía de una linterna de mampostería, vivienda para los fareros, una amplia capilla a la que la luz llegaba a través de vidrieras, y una escalera interna. El faro de Kõpu, un faro construido a principios del siglo XVI en la costa báltica de Estonia, fue concebido como una austera fortaleza compuesta de una torre cuboide maciza flanqueada por gruesos contrafuertes; no tenía habitaciones interiores y se accedía a la plataforma superior por una escalera exterior de madera.

A principios del siglo XVIII aparecieron las primeras linternas metálicas, que aguantaban mejor el calor de las llamas, pero hubo que esperar hasta finales de siglo para que los faros conocieran avances tecnológicos significativos. En 1786 el ingeniero francés Joseph Teulère reemplazó tan imperfectos medios por lámparas compuestas por un quinqué (inventado en 1784 por el suizo Ami Argand) rodeado de reflectores parabólicos de metal bruñido, e inventó el primer sistema de rotación mecánico. Habían nacido los primeros aparatos catóptricos, y las primeras luces giratorias. El primer verdadero aparato de destellos y eclipses fue instalado en Suecia, en el faro de Marstrand. En el dispositivo de Teulère los espejos miraban hacia el centro del círculo donde estaba la lámpara; en el de Marstrand se dirigían hacia fuera. Pero se perdía mucha luz porque la superficie del metal absorbía parte de los rayos y se deterioraba por la acción de la sal marina.

En el siglo XIX, la iluminación de los faros dio un paso inmenso con la invención por parte de Agustín Fresnel de las lentes escalonadas, compuestas por una lente central rodeada por una serie de anillos prismáticos concéntricos de poco espesor, que concentran e intensifican el haz de luz. Este sistema aprovechaba las propiedades de refracción de la luz, y producía una luz mucho más potente que la obtenida hasta entonces con espejos (reflectores). Fresnel y François Arago, perfeccionaron su sistema lumínico para la oficina estatal encargada de los faros y las balizas de Francia, y la lente de Fresnel fue instalada por primera vez en 1823 en el faro de Cordouan.

La fuente de alimentación también evolucionó con el tiempo, y entre el siglo XVII y el siglo XIX varios combustibles fueron utilizados sucesivamente: del carbón se pasó a aceites de pescado, aceites minerales y aceites vegetales (colza y oliva), mejorando el tipo de mechas que eran cada vez más densas. En España, el combustible mayoritariamente utilizado desde al menos la Edad Media era el aceite de oliva, hasta que en el último cuarto del siglo XIX se abandonaron los aceites vegetales en beneficio de los aceites minerales, como la parafina, llamada parafina de Escocia.

Entre 1824 y 1826, Agustín Fresnel empezó a experimentar unos tipos de alumbramiento para faros que utilizaban gases procedentes de la destilación de distintos productos aceitosos. El siglo XIX verá implantarse el uso de gases producidos por la destilación del alquitrán y de residuos de petróleo, el llamado gas Pintsch, pero sobre todo su versión mejorada, el gas Blau, que empezará a ser utilizado a partir de 1890. En la misma época, el suizo Carl Auer inventó unos capillos incandescentes incombustibles que se colocaban sobre la llama para intensificar su luz. Desde los últimos años del siglo XIX, la electricidad empezó a suministrar luz a algunos faros gracias a lámparas de arco eléctrico, pero este sistema no fue desarrollado porque se le prefirió el uso del vapor de petróleo que se extendió al iniciarse el siglo XX.

En el transcurso del siglo XIX, se establecieron por primera vez en Europa planes nacionales destinados a impulsar la construcción de faros a lo largo de los litorales, y se crearon normativas para armonizar el sistema de señalización marítima. En España, el primer plan es el Plan General de Alumbrado Marítimo de las Costas y Puertos de España e Islas Adyacentes, que data de 1847. Fue mejorado con el plan general de 1902, gracias a la experiencia adquirida tras casi 50 años de funcionamiento. Se clasificaron los faros adoptando el modelo imperando en Francia, según el cual existían seis órdenes de faros en función de la distancia focal y el diámetro interior de las ópticas. La intensidad luminosa se calculaba en «cárceles»que equivalían a 9,74 candelas.

Se normalizaron las linternas que eran de dos tipos: el inglés, con una cúpula cónica de laterales inclinados y colocada sobre un zócalo cilíndrico, y el francés, cuya cúpula era cilíndrica con laterales verticales y colocada sobre una base de mampostería. En España se adoptó el sistema francés para los primeros faros edificados tras el plan general de 1847.

En los años 1920, el sueco Gustaf Dalen inventó una lámpara de gas acetileno que producía destellos automáticos y podía ser giratoria gracias a la presión del gas. Este invento abrió paso a los primeros faros no vigilados, y pudo ser instalado en boyas y balizas de poca intensidad. Con el siglo XX aparecerán también el butano y el propano, hasta que el suministro eléctrico se generalizó a partir de mediados de siglo. Desde los primeros cableados eléctricos, se ha pasado paulatinamente a generadores o grupos electrógenos, o a menudo a placas solares si la luz no requiere mucha potencia.

El primer faro español electrificado fue el faro de Cabo de Villano, en la Costa de la Muerte, en la provincia de La Coruña. La energía eléctrica se obtenía gracias a dos grandes dínamos accionadas por máquinas de vapor.

Hasta finales del siglo XX, los faros tenían guarda faros, también llamados fareros, que acostumbraban a vivir en el mismo faro, y que debían ocuparse del mantenimiento y de la limpieza del faro, sobre todo de las instalaciones lumínicas. Actualmente, los faros que siguen en uso son operados en su mayoría de forma automática, y vigilados a distancia.

LA PROTESTA DE MUCHOS

 Como había mencionado mas arriba al comienzo de este articulo, las nuevas tendencias modernas es “darles de baja” a estas reliquias que cumplieron y actualmente cumplen aun su dedicada misión.

Las opiniones, o las justificaciones ante esta ola de “asesinato tecnológico” aluden a que el sistema Moderno de GPS ya le indica a cualquier barco en tiempo real donde exactamente esta y que los faros ya no son necesarios, además un faro requiere de mantenimiento, atención, piezas de repuesto que son gastos innecesarios ante algo que ya no cumple objetivo.

Yo me pregunto hasta que punto el hombre pondrá su vida a tal punto que dependa totalmente de la tecnología, y olvidara cuestiones básicas, que aprendió durante su larga y tortuosa carrera hasta lo que es hoy.

Depender de la tecnología nos ata las manos a tal punto que nos hace inservibles cuando falla esta, y eso lo podemos ver a diario en cualquier parte del mundo, pero no hay que ir muy lejos, nosotros mismos.

Se han preguntado cuantas personas cuando le falla el mouse de la computadora ya no trabajan en ellas?????? sin saber que cuando no existió mouse las cosas se hacían a teclado limpio.

No quiero con estas líneas quitarle la importancia que han tenido los avances tecnológicos, pero el ser un ser humano atado a algo creo que nos quita un poco la esencia de lo que somos en este planeta y lo que hemos logrado hasta le momento.

Es cierto que el sistema de GPS es algo supremo en las navegaciones, pero aun en la escuela naval, a los marineros les enseñan a navegar por mapas y compases, brújulas y astrolabios, como en los tiempos de Marco Polo, Magallanes o Cristóbal Colon, pues eso no puede ser borrado ni olvidado por mucho que se desarrolle la tecnología.

 

LOS RADIOAFICIONADOS DEL MUNDO

 Los radioaficionados de todo el mundo también nos hemos sumado a la protesta popular a favor de los faros, es por eso que cada año todos los radioaficionados escogen todos los faros que hay construidos en el mundo, y se hace una transmisión especial, y se reportan millones de radioaficionados desde sus hogares, a las estaciones de radioaficionados situados en los faros.

Es una protesta masiva que tratamos de hacer, para que el hombre pueda entrar en razón y no olvidarse de sus viejas y necesarias conquistas, y que no se debe desarticular algo lógicamente importante, porque un avance tecnológico lo supere.

Saben como fueron las comunicaciones durante y después del ciclón Sandy en Santiago de Cuba querido lector???????

Bueno, cuando todo se fue al piso y ETECSA quedo bastante afectada, la telefonía quedo en parte paralizada, las comunicaciones fueron garantizadas por los radioaficionados, demostramos que nuestra red es y será funcional en cualquier caso.

Imagínense que nos disuelva la sociedad moderna alegando que los radios son desplazados por la telefonía celular y que las comunicaciones son mejores en calidad y en cantidad de prestaciones????????

Para acabar este artículo que ya se ha hecho bastante extenso debo decir que los faros son y serán importantes en la navegación moderna y como las Pirámides de Egipto se reirán del tiempo, pues son muy necesarios y funcionales.

Así que no se de que lado esta Ud. querido lector, creo que ya sabe mi punto de vista, esperemos que Ud. se sume a esta protesta razonable que hacen montones de personas en el mundo.

 

Como dice nuestra inmortal banda BUENA FE en una de sus canciones:

“………………….. y aunque se invento la bala…………………….jamás se olvida la flecha…………………..”

 

 

 

Lic. Richard Matos Rodriguez

 

E-mail: rmatos@stgolub.cubalub.cupet.cu

 

 

 

 

 

1 comentario

    • Manuel el cibernético on 28 enero, 2015 at 2:46 pm
    • Responder

    Es muy triste ver como con el desarrollo tecnológico se van desechando otros métodos más tradicionales que nos han servido por cientos de años e incluso milenios como es el caso de los faros. No creo que sea una buena idea eliminarlos. En todo caso se podría tratar de modernizarlos un poco sin que pierdan su majestuosidad característica. Nos hemos vuelto tan dependientes de la alta tecnología que si esta falla por cualquier motivo, ya sea por desastres naturales o en el caso de los sistemas controlados por computadoras que pueden ser víctimas de un ataque cibernético, la mayoría de las personas no saben como resolver un problema de forma más rudimentaria. Lo bueno del cubano es que producto de las necesidades y el limitado acceso que hemos tenido a los equipos de alta tecnología siempre hemos tenido que “inventar” con lo que aparezca y ha desarrollado en nosotros una capacidad que es única en el mundo para resolver los problemas. Si no fuera por esa capacidad no hubiéramos podido sobrevivir. En las escuelas de muchos países desarrollados se ve por ejemplo que los niños no saben resolver las operaciones matemáticas básicas de suma, resta, multiplicación y división si no tienen a mano una calculadora y eso es solo un pequeño ejemplo. Si seguimos por ese camino vamos a ir atrofiando nuestro cerebro y dejar que las máquinas piensen por nosotros. Es muy buena la tecnología cuando nos resuelve los problemas y nos facilita la vida pero no podemos olvidar otros métodos que por más antiguos y quizás un poco menos eficientes también nos pueden seguir sirviendo en un momento determinado.

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